La Argamasa

(TIEL) Módulo I Variaciones

Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos. Extensión máxima de cada variación: media carilla

EL CHISME

¿Te enteraste? Parece que no estás al tanto de nada… todo el barrio anda murmurando sobre eso. Es un escándalo. No doy más con este calor, ¿viste lo insoportable que está? Yo no recuerdo un verano tan agobiante, ¿vos? Esperá… Según dicen, ella lo citó en un bar notable, en la esquina de Corrientes y Talcahuano, el sábado pasado al mediodía. El lugar estaba fatal: lleno de gente, un olor insoportable… Con este calor, las lluvias y los cortes de luz ¿a quién se le ocurre encontrarse justo al mediodía y encima un sábado? ¡Un sábado! Me parece de muy mal gusto, te soy sincera. Pero bueno, eso es lo que cuentan… No tiene vergüenza… Al entrar, lo primero que vio fue a ese periodista de noticias internacionales, sentado, con su taza de café y el diario abierto frente a él. Ya sabés quién es,… si sabes… el enano con cara de duende… sí, el que siempre nos critica. Justo detrás de él, la vio. Comentan que parecía otra persona, como si su naturaleza hubiera cambiado. En shock por lo que vio, no encontró mejor manera de reaccionar que pedir un café con leche para intentar calmarse. Y acá viene lo más interesante… Lo impactante realmente fue el atuendo. Llevaba un vestido muy corto, por encima de las rodillas, con un estampado floral y rebalsado de colores. Unos zapatos rojos altísimos… Tenía un look de trola, y el pelo ondulado caía libremente, no llevaba peluca, era su cabello natural. Claro, yo no estuve presente, es solo lo que todos en el barrio están comentando. Él le preguntó si su decisión era definitiva, y ella respondió que sí… Luego se levantó y él la acompañó a tomar el colectivo. Ella mandó saludos para todos… ¡Qué descaro! ¿Podés creer que encima tenga la cara para mandar saludos?… Y se fue. Al parecer, él quedó completamente perturbado y terminó descargando su ira con el duende pelado. ¿Como cuál? ¡El enano periodista, amiga! ¡No me estás prestando atención! Bueno, él se justificó diciendo que el tipo estaba espiando y escuchando todo, y que por metido se lo había ganado. ¡Ese periodista es un chismoso tremendo! Va, yo no lo sé. Eso dicen todos por ahí…

RIMA

Un día de verano en Corrientes y Talcahuano, 

un pelado caminando con un diario en la mano.

Un bar al azar lo invita a pasar,

pide un café y no cree lo que ve.

En su panorama una dama floreada.

tacones rosados y una taza en su mano,

mirada felina y actitud anodina.

Un hombre mayor con cara de actor,

se sienta en la mesa de la dama tigresa. 

Es un viejo gitano que toma su mano,

el hombre con tino le adivina el destino 

Un SÍ estridente desconcierta a la gente.

La dama asustada se retira alterada,

por la acera mojada se dirige a la parada.

De un colectivo que la lleva a su destino.

 Consigna dos alfas: Inventar una nueva anécdota nimia (siguiendo las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media). Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato  

 FURIA 

Trabajamos todo el día por dos monedas para que esta tilinga presuntuosa y asquerosa nos maltrate. Se piensa que porque es conocida tenemos que rendirle pleitesías. Debería ser menos soberbia y más comedida. Si esta acá va a depender de nosotras por mucho tiempo. Voy a hacerla esperar así aprende a calmarse. Le voy a hacer la vida imposible. Me repugna. Va a quedar transparente, piel y huesos. Es de no creer que encima se ponga a jugar con el celular a todo volumen. ¡Andá a decirle que baje el sonido por favor! que se ubique dónde está. Yo voy a recibir al hombre que está llegando y se lo voy a enrostrar a ver si empieza a entender de que se trata esto.   

MIEDO 

ey recién puedo mandaar mensaje 

ytenhpg miedoya estoy acá,  apareció ese tipo deforme que me sigue en una silla de ruedas vintage  

estoy re asustada no me andan los dedos fdg tiumblo 

no se q pensar tengo panic me miró fijo boluda y anda en silla de ruedasme mepezo a dolerer la panza  y encima hay una vibra super mala en este lugar 

las minas que trabajann sonss rars porque son hermosas, pero tienen mucha mala onda y usan uniforme cono alas bordadas \kmlk’ 

 ¡¡Auxilio amicha!! te jro que me muero del miedo  

Relato

OLOR 

Al ingresar al instituto, una paloma lastimada se debatía por salir de un charco cubierto de una mugre verdosa y hedionda. Al mismo tiempo, ella tropezó con una baldosa mal ajustada. Soltó una maldición, y una de las hermosas recepcionistas, con mala cara, asumió que era la destinataria del comentario, aunque nadie en ese lugar parecía tener ánimo suficiente para despejar el malentendido. 

Pensó que esos lugares eran perfectos para lacerar voluntades. Los olores a desinfectante de limón mezclado con azufre y amoníaco le irritaban las fosas nasales; la música chill out en un inglés mal pronunciado y cantada por una voz vernácula le hacía daño; el blanco intenso del ambiente le dio a grinch de matadero bovino; la lugubridad del lugar le generó una migraña y le dolía el estómago del hambre. Tenía un hambre que nunca había experimentado, pero ella estaba allí para cumplir su condena. 

 Todo había comenzado con su peculiar festival de cumbia gore titulado “Pied Piper of Hamelin”. El evento proponía una desafiante crítica hacia la hegemonía cultural tanto musical como gastronómica. Como parte de la apuesta, el menú ofrecía platos innovadores elaborados a base de roedores: ratón al limón, ratón con champiñones, ratón con jamón y ratas bravas. Aunque para muchos la carne vacuna era un alimento desconocido, la campaña buscaba rememorar los sabores del pasado agroexportador y el sentimentalismo nacional anulado, al sonido de la cumbia cerda y atrevida. La invitación pretendía pensar una solución frente a la crisis de insalubridad que azotaba Buenos Aires, ciudad que se había convertido en el chiquero del hemisferio sur de América. La fetidez impregnaba la piel de todos y los rostros citadinos exponían, como un tatuaje, el asco en el cual vivían. Los roedores y las palomas, de cuello verde satinado, se habían adueñado de cada rincón, danzando junto a piojos, garrapatas y políticos mal peinados. La decadencia mundana y estética eran los símbolos del deterioro urbano de los últimos años y el olor a humedad almizclado, dulce y mohoso la característica estrella. 

El festival generó la inmediata reacción de la teocracia homo-vegana. En un primer momento, llevaron a cabo una campaña de desprestigio a través de los medios de comunicación mainstream, fabricando todo tipo de historias perturbadoras sobre ella. Más tarde, la justicia recurrió a peritos psiquiátricos quienes le diagnosticaron el síndrome de pica, patologizando las múltiples culturas que aceptaban la alimentación a base de roedores y carnes animales y condenándola a terapia de conversión.    

Ahora, sentada en la sala de espera del instituto donde debía cumplir su sanción, se sintió Alex DeLarge en la naranja mecánica mientras un sudor frío le corría por la espalda. Le rezó a la estampita de mamá Antula que le regaló su amiga y realizó ejercicios de respiración para controlar la ansiedad. Pensó que Ozzy Osbourne se convirtió en una leyenda del rock después de comerse un murciélago, mientras que a ella la acusaron de asesina por su propuesta. Era el precio de ser mujer, más allá de las circunstancias de la época. 

Para salir de sus absurdas cavilaciones se puso a jugar al candy crash con el celular hasta que un ruido metálico la sacó de la pantalla. Él atravesaba el lugar, sentado en una silla de ruedas empujada por la recepcionista, preciosa, que les dirigió una sonrisa socarrona. Él levantó la vista y sus ojos se encontraron. Ella pasmada lo siguió con la mirada hasta que el hombre deforme se esfumó al final del pasillo junto a esa mujer que, ahora sabía, era una arpía y el lugar donde ella se encontraba era la antesala del infierno. 

Copyright©María Bonan

2025, octubre.

Nota: las correcciones definitivas estuvieron a cargo de la autor.

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